En cualquier papelería y/o tienda de consumibles informáticos. Si en Viena hay tiendas de chinos, de esas de Todo-a-cien, seguro que también los encuentra ahí.
Lo de esos sobrecitos de Leclair que menciona Johann es una mierda, pero nada comparable a los taponcitos de silicona del libro del Orfeo de la Venexiana. ¡En mi vida he visto nada tan asqueroso, tan poco práctico y tan peligroso para la vida de un decé!
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"La luz que hay al final del túnel es el mechero de otro que está tan perdido como tú"