Empieza a ser una epidemia, como las Goldberg o como el Stabat Mater de Pergolesi, pero parece confirmarse la moda de editar cada semana unas Sonatas y Partitas para violín. A la recién aparecida lectura de Stefano Montanari, se unen ahora estas dos:
Las de Lotter seguro que están bien, porque es un magnífico violinista. Las de Christine Busch me intrigan; seguro que Herreweghe le ha descubierto algún otro encanto al margen del violinístico que a mí se me escapa (sobre todo, viendo fotos suyas).