Un foro de entendidos en armoniosa coexistencia con el de los simples diletantes. Qué idílica visión. Incluso los besugos más contumaces podrían digerir algunas de las migajas que cayesen de la mesa de los sabios. Hasta que llegó el travesti a vulgarizarlo todo.
El caso es que mis recuerdos son otros, Zelenka. Cada vez que un “diletante” comentaba o preguntaba algo, los máximos entendidos acudían presurosos, abandonando sus graves asuntos, para proclamar su autoridad en la materia, entre guiños y adulaciones mutuas. Obsequiaban luego al infortunado con algún comentario displicente o una frase enigmática y de vuelta al Olimpo, dándose palmaditas en el hombro. Maravilloso.
Ahora bien, lo que no dudo es que fuese una buena escuela para ti. De hecho, en cuanto te graduaste en Formaantiqva pasaste a ejercer como Pavo Real de Foroclásico, pero con una diferencia fundamental. Que tú si compartes tus conocimientos con toda esa canalla.