A ver, le explico: Fahmi, lo mismo que el clavecinista Alberto Martínez Molina, están interveniendo en unos cursos de música antigua, los cuales finalizan este domingo. Cada día, por la tarde, hay un pequeño concierto. Alberto toca hoy junto al flautista Paul Leenhouts (componente del Amsterdam Loeki Stardust Quartet) y mañana, junto a la violinista Lina Tur Bonet. El domingo tocan los cuatro y antes habrá un concierto a cargo de los alumnos.
El programa de ayer se vio ligeramente alterado sobre las previsiones iniciales. En lugar de las tres sonatas para viola da gamba y clave que estaban previstas, se tocó sólo la tercera de ellas, además de varias piezas de Marin Marais: Marche Tartare, Allemande Superbe, La Reveuse, L'Arabesque, Sarabanda Grave y Marche Persane dite la Savigny. Como propina, un movimiento de otra de las sonatas para viola da gamba de JSB.
Había muy poquitos espectadores (no se ha hecho publicidad de estos conciertos) y la acústica de la iglesia de San Sebastián es infame. Además, había gente que no paraba de entrar y salir. Pero mereció la pena, porque Fahmi y Alberto están muy compenetrados y se las apañaron para encandilarnos a todos.
Me puse en primera fila, pegado a los dos músicos. Me estuve fijando en detalles que uno no puede observar habitualmente en un concierto. Hasta podía observar con meridiana claridad el polvillo que sale del arco cuando frota las cuerdas.