Estamos ante un nuevo intento "nacionalizador" de un músico: David no era David, sino Davide, hijo de Giovanni (que no de Juan) y de Rosalina. Nació en Nápoles, lo mismo que sus progenitores, y en Nápoles pasó toda su vida hasta que emigró a Lisboa, con cuarenta años ya cumplidos. De español, por mucho que Nápoles en aquel momento fuera parte de la Corona, no tenía más que el apellido.
Es el mismo caso de Volumier, pero a la inversa.