Hoy (26 de diciembre de 2009) se conmemora el 300 aniversario “della prima rappresantazione absoluta” de Agrippina en Venecia, Teatro Grimani de San Giovanni Grisostomo (inaugurado en el carnaval de 1678 con Vespasiano de Carlo Pallavicino) actual Malibran. La ciudad de la laguna se sumó al año Haendel y en el mes de Octubre se programaron cinco funciones de este título. La puesta en escena, como en otras ocasiones, corrió a cargo de la Facultad de Diseño y Artes IUAV de Venecia. Un acierto el que alumnos y profesores del Laboratorio teatral barroco experimentarán con los conocimientos adquiridos y enseñados. Entre los tutores, Vera Marzot (vestuario), colaboradora de directores como Visconti o Ronconi. El resultado final de la dirección de escena me recuerda a trabajos en este repertorio de Pier Luigi Pizzi, excelente escenografía, pero en la cual no sucede nada.
En el apartado de voces destacó la Hallenbeg y el excelente trabajo del resto de cantantes Cangemi, Ragazzo, Sabata.
Biondi, violín en mano, magistral. La orquesta de la Fenice con aportes de Europa Galante.
El público veneciano es frío, nada que ver con aquel del día del estreno que vociferó: "Caro Sassone". Al finalizar la función y en pleno mes de octubre aún se pudo cenar en la terraza del Malibran.
Giovanni Carlo Bonlini (1673-1731) autor de “Le glorie della poesia e della musica contenute nell´esatta notitia de teatri della città di Venezia” nos cuenta: “D´inverno, Agrippina, teatro S.Gio.Grisostomo poesia d´incerto. Musica di Giorgio Fed. Hendel. Questo drama, come pure l´Elmiro, re di Corinto e l´Orazio, rappresentati più di venti anni sono sullo stesso teatro, vantano comune l´origine da una fonte sublime”.
En el programa de mano, ensayo con título enigmático: Si scrive Roma ma si pronuncia Versailles? Carlo Vitali siembra dudas sobre el autor del “libretto”
Vincenzo Grimani pasaría a ser el inspirador, más que el autor material, (como patricio véneto le estaba vedado una serie de trabajos, en otros, escribir libretos de ópera), reservándose la autoría para alguno de los libretistas a su servicio en aquellos años: Matteo Noris y Apostolo Zeno.
V. Grimani era firme partidario de la casa de Austria (agente de Leopoldo I), esto también contravenía las leyes de rigurosa neutralidad en los conflictos entre príncipes cristianos, en pugna contra el expansionismo de Luis XIV.
Versalles protestó por la labor diplomática del futuro cardenal que tuvo que refugiarse en Viena. Venecia borró su nombre de Libro de Oro de la Nobleza, pero en el 1697 el emperador premia sus servicios recomendándolo a Roma para un cappello cardenalicio y le asegura, más tarde, el perdón de la Serenissima.
Ateniéndonos a lo más arriba expuesto, se comprende que el Cardenal Grimani quisiera pasar desapercibido en el estreno de la Agrippina (los libretos de óperas venecianas contenían siempre un códice político), en el caso que nos ocupa el personaje del emperador Claudio se podría identificar con el enemigo político del cardenal Grimani o sea Luis XIV. Características comunes al Claudio operístico y a Luis XIV serán la infidelidad y la conquista.
Haendel que debió conocer a V.Grimani en Roma (1706-1708) o en Nápoles (verano de 1708), se resarció del comportamiento del papa Clemente XI contando en el estreno veneciano con Margherita Durastanti e incorporando material del oratorio Resurrezione en la Agrippina.